EL CAMPAMENTO (Segunda parte): HACERSE RESPETAR

2/05/2017

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Álvaro Umpiérrez @uruguayos.es|La noche iba bien, hasta que  uno de los  niños comienza a descompensarse. José el director del campamento) decide ignorar los llamados de auxilio del niño ya que intuía que tan solo estaba llamando la atención. Mauricio por su lado decide hacer caso omiso de la orden del director y acude a enfermería con el niño. A la mañana siguiente, Mauricio se encontraba dentro de su cabaña preparándose para desayunar, cuando de repente  José con aire amenazante ingresa sin avisar: “Vengo a hablar contigo por lo sucedido anoche, aquí el responsable de la seguridad soy yo”. Mauricio que en ese momento se encontraba sentado a la orilla de su cama, de un solo movimiento queda de pie frente a su cara, con su mirada relajada pero fija y  con un porte sereno pero firme esboza una sonrisa contenida y se limita a decir: “Buen día”José reacciona retrocediendo y justificándose: “Lo que trato de decirte es por seguridad de todos –haciendo una pausa para tragar saliva, agrega- para que se pueda mantener un orden”  Mauricio retira su sonrisa controlada para volver al semblante sereno y firme. El nerviosismo contenido de José le favorece la oportunidad para un nuevo cambió, invita a José a la apertura y conversación franca,  sin embargo al instante de mostrar su disponibilidad deja entrever  que hay intencionalidad y bravura en sus sentimientos, su poderío y energía expansiva se puede vislumbrar en la presencia que impone Mauricio, pronto para usar en una batalla.Las palabras de Mauricio transmitían el mensaje: “Entiendo supongo que ambos  velamos por lo que es correcto” mientras que su postura, tono de voz y gestos decían: “haré y defenderé lo que considere correcto por encima de las autoridades si eso fuera necesario”José se encuentra sumamente incómodo y decide retirarse de la cabaña. 
“Jugar con una y otra técnica es de poca utilidad, ¡actúa con decisión y sin reservas!”Morihei Ueshiba
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